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  La Historia Interminable...  
 
 
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  #1  
No Leído 03-jun-2011, 03:37
Avatar de ErMiembroVirí
ErMiembroVirí ErMiembroVirí está desconectado
Inmortal hasta que no.
 
Fecha de Ingreso: may-2011
Lugar: Valencia
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La Historia Interminable...

Clásico hilo de un foro, consiste en que cada miembro contribuya a la historia con de 5 a 10 palabras añadidas a las que haya dicho el forero anterior, hasta ir haciendo poco a poco una historia.

No importa de qué trata, ni como empieza ni como acaba, porque estas historias una vez las lees no suelen tener mucho sentido, pero haremos lo que podamos .

Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable...

Edito: El mismo usuario no puede repetir post para seguir la historia, que al menos haya un salto, asi la historia probablemente no será tan coherente.
__________________
''Esto me parece un juego, precisamente porque a tí no te lo parece.''


  #2  
No Leído 03-jun-2011, 07:41
Avatar de Buster
Buster Buster está desconectado
Hijo predilecto del foro
 
Fecha de Ingreso: may-2008
Mensajes: 6.899
Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


__________________
La sabiduría me persigue... ¡pero yo soy más rápido!
  #3  
No Leído 03-jun-2011, 09:44
ERWAN ERWAN está desconectado
Me iré
 
Fecha de Ingreso: sep-2010
Lugar: MADRID
Mensajes: 2.946

Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.
Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.
Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado
.
Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.



Es posible que me ausente unos días, y de ahí la extensión de lo escrito.
No obstante, si por cualquier circunstancia el autor considera improcedente lo que añadí, tiene plena libertad para borrar parcial o totalmente lo que puse.
Buenos días.
  #4  
No Leído 03-jun-2011, 13:58
rafa12345 rafa12345 está desconectado
Miembro
 
Fecha de Ingreso: ene-2011
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Cita:
Originalmente Escrito por ERWAN Ver Mensaje

Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.
Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.
Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado
.
Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.



Es posible que me ausente unos días, y de ahí la extensión de lo escrito.
No obstante, si por cualquier circunstancia el autor considera improcedente lo que añadí, tiene plena libertad para borrar parcial o totalmente lo que puse.
Buenos días.
Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...
  #5  
No Leído 03-jun-2011, 19:16
Avatar de PALIKE
PALIKE PALIKE está desconectado
Puff
 
Fecha de Ingreso: may-2011
Lugar: Badajoz
Mensajes: 374




Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado


.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...






__________________
Queda mucho por hacer
  #6  
No Leído 03-jun-2011, 21:05
Serrallonga Serrallonga está desconectado
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Lugar: CATALUNYA
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado


.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...
  #7  
No Leído 03-jun-2011, 21:10
Avatar de pervila
pervila pervila está desconectado
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Lugar: perdido por ahi
Mensajes: 57
Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado


.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...

Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río
  #8  
No Leído 03-jun-2011, 21:39
Avatar de maryelcielo
maryelcielo maryelcielo está desconectado
ejecutora de incógnito
 
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Me he equivocado al copiar y pegar, pido mil perdones a quienes haya podido molestar y/o perjudicar con ese error, y pido que borreis de los quotes mi intervención, ya no quiero participar en la historia...

Saludos
  #9  
No Leído 03-jun-2011, 21:42
rafa12345 rafa12345 está desconectado
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Cita:
Originalmente Escrito por maryelcielo Ver Mensaje
Me he equivocado al copiar y pegar, pido mil perdones a quienes haya podido molestar y/o perjudicar con ese error, y pido que borreis de los quotes mi intervención, ya no quiero participar en la historia...

Saludos
Demasiado tarde, tu parte de la historia es crucial, ahora te aguantas... o siempre puedes seguir participando.
  #10  
No Leído 03-jun-2011, 22:11
Avatar de ErMiembroVirí
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Voy a intentar corregir lo que hayais pedido, empezando por ese ''que''.Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado


.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...

Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.
__________________
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  #11  
No Leído 03-jun-2011, 22:18
Avatar de phaeligs
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.

Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.

Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino.

Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella.
Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentía especial debilidad.

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir.
Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.
Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, el se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría asqueroso perro testificaría en su contra...
  #12  
No Leído 03-jun-2011, 22:20
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Originalmente Escrito por phaeligs Ver Mensaje
Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, el se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría asqueroso perro testificaría en su contra...
FAIL (como duele cuando te ignoran...)
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  #13  
No Leído 03-jun-2011, 22:49
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phaeligs phaeligs está desconectado
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Lo siento estaba escribiendo cuando se me adelantaron
¿puedo corregirlo?
  #14  
No Leído 03-jun-2011, 22:55
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Sigue desde donde se ha quedado el otro si quieres no pasa nada
  #15  
No Leído 03-jun-2011, 23:02
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.


Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado


.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...

Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.

Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.

Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, el se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro testificaría en su contra...
  #16  
No Leído 04-jun-2011, 23:05
ERWAN ERWAN está desconectado
Me iré
 
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser por ser un despiadado sanguinario sin corazon, habia algo por el que el sentia especial devilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo en lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.

Pero no: la escena que contemplo tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.

Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía mas cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber mas sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...
  #17  
No Leído 05-jun-2011, 00:17
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.


Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.

Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...

De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.




(He corregido las faltas que he visto, espero que no signifique romper el espíritu del hilo)
  #18  
No Leído 07-jun-2011, 00:08
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Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.

Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.

Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.

Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...

Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...

Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...

Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...

Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.

Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.

Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...

A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.

Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.

Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:
-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...

De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.


Con dedos temblorosos, temiendose escuchar la voz de un fantasma, de alguien que pudiera recordarle hechos que ya creía enterrados, se llevó la mano a su bolsillo. No era propio en él el miedo, no estaba acostumbrado, había aprendido no solo a contenerlo, sino a que desapareciera todo rastro de él en cada situacíón en la que viera inmerso. Pero esa ocasión, por los acontecimientos pasados, le parecía excepcional.
__________________
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  #19  
No Leído 10-jun-2011, 23:05
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.


Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.


Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...


De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.



Con dedos temblorosos, temiendose escuchar la voz de un fantasma, de alguien que pudiera recordarle hechos que ya creía enterrados, se llevó la mano a su bolsillo. No era propio en él el miedo, no estaba acostumbrado, había aprendido no solo a contenerlo, sino a que desapareciera todo rastro de él en cada situacíón en la que viera inmerso. Pero esa ocasión, por los acontecimientos pasados, le parecía excepcional.


Una rápida mirada a la pantalla de su Iphone, ese móvil que por su falta de flexibilidad tanto odiaba,añadió un nuevo halo de misticismo al momento: "Número oculto"...
No, no podia ser. Imposible que se tratara de tantos y tantos "ocultos" por su culpa, generalmente bajo una capa de varios metros de tierra. En el infierno seguro que usarían otro modo de comunicarse con los vivos...psicofonías, ouija, visiones atribuibles en un principio a falta de cordura, el sempiterno tridente lanzado y tantas veces confundido con la flecha de Cupido por manifestar una sintomatología en tantos aspectos igual, aprovechar la debilidad defensiva de las personas abrazadas por Morfeo para intentar inmiscuirse en cuerpo ajeno...
¿Sería concebible usar el servicio de telefonía por medio de una centralita demoniaca, probablemente proporcionada por Movistar, para tratar de contactar con quien les vendió el billete a la zona caliente?.

-"Seré pragmático", pensó. "¿Quienes podrían llamarme con un oculto sino las operadoras u otras personas a quienes poco tengo que contar? ¿Para qué llevo un móvil sin tener a quien llamar ni desear ser llamado por persona alguna, si añado que los auriculares se rompieron y la cámara hace unas fotos que son a ésto lo que Telecinco a cultura o Steve Martin a humor?"

No acababa de terminar de articular su razonamiento cuando el crujir del teléfono en sus fornidas manos anunciaba la súbita despedida del aparato que como ocurre tantas veces entre personas no llegó nunca a convencerle: -"Un cacharro inútil menos, y pensar que hay personas que sienten pasión por eso... pensó".

Ese breve lapso de tiepo derivado de la intempestiva llamada aceleró sobremanera la adopción de una decisión sobre aquella pareja: él no era de quedarse sin saber algo que le atañe e iba de inmediato a ver que...
-!Bienvenidos seais a mis tierras, forasteros! ¿Qué os trae por aquí?
Un breve y casi silencioso intercambio de palabras entre los "visitantes", como tratando de llegar a un acuerdo instantaneo e imposible a juzgar por el contexto de su propia discusión mantenida hasta hace escasos momentos, instó a ella a tomar la palabra tratando de hacer causa común entre ambos...

  #20  
No Leído 10-jun-2011, 23:29
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.


Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.


Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...


De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.



Con dedos temblorosos, temiendose escuchar la voz de un fantasma, de alguien que pudiera recordarle hechos que ya creía enterrados, se llevó la mano a su bolsillo. No era propio en él el miedo, no estaba acostumbrado, había aprendido no solo a contenerlo, sino a que desapareciera todo rastro de él en cada situacíón en la que viera inmerso. Pero esa ocasión, por los acontecimientos pasados, le parecía excepcional.


Una rápida mirada a la pantalla de su Iphone, ese móvil que por su falta de flexibilidad tanto odiaba,añadió un nuevo halo de misticismo al momento: "Número oculto"...
No, no podia ser. Imposible que se tratara de tantos y tantos "ocultos" por su culpa, generalmente bajo una capa de varios metros de tierra. En el infierno seguro que usarían otro modo de comunicarse con los vivos...psicofonías, ouija, visiones atribuibles en un principio a falta de cordura, el sempiterno tridente lanzado y tantas veces confundido con la flecha de Cupido por manifestar una sintomatología en tantos aspectos igual, aprovechar la debilidad defensiva de las personas abrazadas por Morfeo para intentar inmiscuirse en cuerpo ajeno...
¿Sería concebible usar el servicio de telefonía por medio de una centralita demoniaca, probablemente proporcionada por Movistar, para tratar de contactar con quien les vendió el billete a la zona caliente?.

-"Seré pragmático", pensó. "¿Quienes podrían llamarme con un oculto sino las operadoras u otras personas a quienes poco tengo que contar? ¿Para qué llevo un móvil sin tener a quien llamar ni desear ser llamado por persona alguna, si añado que los auriculares se rompieron y la cámara hace unas fotos que son a ésto lo que Telecinco a cultura o Steve Martin a humor?"

No acababa de terminar de articular su razonamiento cuando el crujir del teléfono en sus fornidas manos anunciaba la súbita despedida del aparato que como ocurre tantas veces entre personas no llegó nunca a convencerle: -"Un cacharro inútil menos, y pensar que hay personas que sienten pasión por eso... pensó".

Ese breve lapso de tiepo derivado de la intempestiva llamada aceleró sobremanera la adopción de una decisión sobre aquella pareja: él no era de quedarse sin saber algo que le atañe e iba de inmediato a ver que...

-!Bienvenidos seais a mis tierras, forasteros! ¿Qué os trae por aquí?
Un breve y casi silencioso intercambio de palabras entre los "visitantes", como tratando de llegar a un acuerdo instantaneo e imposible a juzgar por el contexto de su propia discusión mantenida hasta hace escasos momentos, instó a ella a tomar la palabra tratando de hacer causa común entre ambos...

El pistolero despertó de repente, entre calambres y sudores fríos. Como ya venía siendo habitual en los últimos tiempos, soñaba con personas y con objetos que le eran completamente desconocidos. Por alguna razón que no entendía, estaba seguro de que eran cosas pertenecientes a un pasado lejano y a una civilización ya extinguida.

Estaba cansado pero sabía que su misión era lo único importante en su vida; lo único que lo mantenía en movimiento, y que evitaba que se dejase morir.
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Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.


Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.


Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...


De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.



Con dedos temblorosos, temiendose escuchar la voz de un fantasma, de alguien que pudiera recordarle hechos que ya creía enterrados, se llevó la mano a su bolsillo. No era propio en él el miedo, no estaba acostumbrado, había aprendido no solo a contenerlo, sino a que desapareciera todo rastro de él en cada situacíón en la que viera inmerso. Pero esa ocasión, por los acontecimientos pasados, le parecía excepcional.


Una rápida mirada a la pantalla de su Iphone, ese móvil que por su falta de flexibilidad tanto odiaba,añadió un nuevo halo de misticismo al momento: "Número oculto"...
No, no podia ser. Imposible que se tratara de tantos y tantos "ocultos" por su culpa, generalmente bajo una capa de varios metros de tierra. En el infierno seguro que usarían otro modo de comunicarse con los vivos...psicofonías, ouija, visiones atribuibles en un principio a falta de cordura, el sempiterno tridente lanzado y tantas veces confundido con la flecha de Cupido por manifestar una sintomatología en tantos aspectos igual, aprovechar la debilidad defensiva de las personas abrazadas por Morfeo para intentar inmiscuirse en cuerpo ajeno...
¿Sería concebible usar el servicio de telefonía por medio de una centralita demoniaca, probablemente proporcionada por Movistar, para tratar de contactar con quien les vendió el billete a la zona caliente?.

-"Seré pragmático", pensó. "¿Quienes podrían llamarme con un oculto sino las operadoras u otras personas a quienes poco tengo que contar? ¿Para qué llevo un móvil sin tener a quien llamar ni desear ser llamado por persona alguna, si añado que los auriculares se rompieron y la cámara hace unas fotos que son a ésto lo que Telecinco a cultura o Steve Martin a humor?"

No acababa de terminar de articular su razonamiento cuando el crujir del teléfono en sus fornidas manos anunciaba la súbita despedida del aparato que como ocurre tantas veces entre personas no llegó nunca a convencerle: -"Un cacharro inútil menos, y pensar que hay personas que sienten pasión por eso... pensó".

Ese breve lapso de tiepo derivado de la intempestiva llamada aceleró sobremanera la adopción de una decisión sobre aquella pareja: él no era de quedarse sin saber algo que le atañe e iba de inmediato a ver que...

-!Bienvenidos seais a mis tierras, forasteros! ¿Qué os trae por aquí?
Un breve y casi silencioso intercambio de palabras entre los "visitantes", como tratando de llegar a un acuerdo instantaneo e imposible a juzgar por el contexto de su propia discusión mantenida hasta hace escasos momentos, instó a ella a tomar la palabra tratando de hacer causa común entre ambos...

El pistolero despertó de repente, entre calambres y sudores fríos. Como ya venía siendo habitual en los últimos tiempos, soñaba con personas y con objetos que le eran completamente desconocidos. Por alguna razón que no entendía, estaba seguro de que eran cosas pertenecientes a un pasado lejano y a una civilización ya extinguida.

[FONT=Verdana]Estaba cansado pero sabía que su misión era lo único importante en su vida; lo único que lo mantenía en movimiento, y que evitaba que se dejase morir.



Sumisión: esa palabra que le marca desde que participó en aquella orgía gay-sadomasoquista en la qué le dieron p´al pelo. Fue el hecho de salir de la misma con unos andares propios del mas viejo lobo de mar, a lo que habría que añadir su celebérrima figura lo que extendió esa forma de andar en quienes pretendían emular sus hazañas "pistolísticas", trascendiendo a posteriori de la vida real para hacer su incursión en esas producciones cinematográficas que todos conocemos.
Huelga repetir de nuevo que ésa era la verdadera razón y motivación de su existir y que difícil sería ir de nuevo a otra debido a su injusta condición de prófugo a ojos de la ley, porque él lo único que hacía era adelantar un acontecimiento que todos sabemos inevitable como es la muerte...

¿No es injusto que por anticipar, haciendo previsión con vistas a un futuro que se sabe inexorable al respecto de la muerte, no sólo no le congratulen, sino que para más inri sea declarado prófugo de la justicia lo cual impide su acercamiento a las poblaciones en las que se celebrarían fiestas sadomanso, digo gay-sadomaso ? "¡Una recompensa merecía!", pensaba él.


Victima de la justicia por incurrir en anticipación, cuando es la propia justicia el paradigma del retraso exasperante, la inoperancia, la ilegitimidad moral producida por la variación de las sentencias a lo largo del tiempo o lugar donde se juzgue o la propia injerencia del gobierno de turno en organos que no merece la pena mencionar.

Relegado al ostracismo se hallaba, consolándose en su propia aflicción como quien se tira a aguas profundas atado de pies y manos y sin saber nadar, abocado a una vorágine depresiva preso de la impotencia de la insatisfacción de sus mas primarios instintos, viendo tristemente como sus andares antaño marinos iban poco a poco recobrando esa normalidad perdida e indeseable, ese "gallardía" en su caminar tan emulada ya en esas fechas por todas sus "novias" de oficio y que él, como íntega persona que era, se negaba tajantemente a fingir.

Sacó una vez mas del forro de sus...alforjas ese programa de fiestas y miró casi con desdén el próximo lugar al que se quedaría con las ganas de ir...

-"Forocochia...hmmm, no conozco ese lugar...entrada restringida a quien no tenga invitación...o no tenga lunares en lugares proclives al deseo ajeno...parece interesante, y tengo yo uno de esos en un lugar qué seguro que haría furor...".

Buscó su ubicación en el mapa, que también llevaba en el forro, comprobando que aquello estaba a tiro de piedra, era un lugar ciertamente grande, en crecimiento, y con un sistema de justicia ciertamente peculiar...
"Iré para allá, que ya no aguanto más"...afirmó..
[/FONT/]
  #22  
No Leído 13-jun-2011, 14:33
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Originalmente Escrito por ERWAN Ver Mensaje
Era una mañana como otra cualquiera, hacía un calor insoportable. El pistolero cogió su cantimplora, bebió un sorbo de agua, y la volvió a guardar.

Sabía él de su carestía: no podía abusar de la que en otros tiempos había sido una denostada bebida. Tiempos aquellos de muerte, vicio, dinero...y amor.


Pero todo aquello no sobrevolaba sus pensamientos salvo en ocasiones muy puntales; demasiadas para las que él hubiese deseado.


Ahora sólo restaba huir, olvidar, hacer que la huella del pasado, esa indeleble rémora de la que se sabía inseparable, no fuera mas que el débil canto del Ruiseñor moribundo, consumido por sus propios sentimientos.


Con todas las ideas claras en su mente, puso paso firme hacia su destino...


Sabía que se jugaba la vida, en su destino estaba escrito (se lo habían contado hacía mucho tiempo atrás) pero el destino se puede reescribir...y el confiaba en poder cambiar su mala estrella...


Ganada durante años por su estupida arrogancia, culpable de la ignoracia de todos aquellos que le idolatraban por ser un despiadado sanguinario sin corazón, había algo por lo que él sentía especial debilidad...


Algo en lo que él siempre había soñado, algo vocacional en lo que era realmente bueno, algo a lo que ahora estaba dispuesto a perseguir...


Tras esta larga y pausada reflexión, comenzó su andadura hacia el río.


Era un paisaje extraño, desgastado quizá por una excesiva actividad del hombre en él. Pero pese a que a simple vista no se detectaba brizna de posible vida que no fuera más que insectos y otros pequeños supervivientes del desolador ecosistema, algo le alertaba de que estaba siendo observado.


Su paso era muy vivo, no podía perder ni un solo segundo, aun sin haber efectuado un solo disparo, él se encontraba en el medio de toda la discusión, y sabía que habría algún asqueroso perro que testificaría en su contra...


A la menor oportunidad que tuviera. Demasiados enemigos como para que su presencia no supusieran un latente peligro allá donde se dirigiera.


Pero no: la escena que contempló tras la roca que le ocultaba de la vista de aquella pareja que discutía, le hizo relajar la caricia de sus manos en las culatas de esos revólveres que minutos antes juraba que no volvería a usar salvo en caso de vida o muerte, "muerte", a juzgar por su experiencia y aparente infalibilidad.


Parecía una discusión banal, de esas que suponen el pan nuestro de cada día en tantas parejas y en muchos casos la yesca de una ardiente reconciliación , pero cuando se disponía a dar media vuelta para emprender una silenciosa y juiciosa retirada, una frase clara y subida de tono de ella le hizo detenerse y contener la respiración:

-¡Tenemos que encontrar a Erwan; sólo él puede acabar con ellos!
-¡No! ¡Sara, vámonos!, ¡Ya hemos buscado demasiado tiempo a alguien que no ofrece otra garantía que la de su destreza en el arte de matar! Encontraremos otra solución...

Sabedor el pistolero de la condición singular de su nombre en aquella zona, se debatía entre mantenerse allí para tratar de averiguar el propósito de aquella búsqueda, batirse en la sigilosa retirada de quien no busca problemas de ningún tipo o encarar la situación de forma frontal, método con el que se sentía más cómodo, dada su impaciencia a la hora de esperar para tratar de saber más sobre sus intenciones. Además, jugaba con la ventaja de ser desconocido a ojos de ellos, o eso creía...


De repente notó una vibración en su bolsillo. ¿Quién podría ser? Las dos únicas personas que sabían su número de móvil llevaban muertas dos días. O eso creía él.



Con dedos temblorosos, temiendose escuchar la voz de un fantasma, de alguien que pudiera recordarle hechos que ya creía enterrados, se llevó la mano a su bolsillo. No era propio en él el miedo, no estaba acostumbrado, había aprendido no solo a contenerlo, sino a que desapareciera todo rastro de él en cada situacíón en la que viera inmerso. Pero esa ocasión, por los acontecimientos pasados, le parecía excepcional.


Una rápida mirada a la pantalla de su Iphone, ese móvil que por su falta de flexibilidad tanto odiaba,añadió un nuevo halo de misticismo al momento: "Número oculto"...
No, no podia ser. Imposible que se tratara de tantos y tantos "ocultos" por su culpa, generalmente bajo una capa de varios metros de tierra. En el infierno seguro que usarían otro modo de comunicarse con los vivos...psicofonías, ouija, visiones atribuibles en un principio a falta de cordura, el sempiterno tridente lanzado y tantas veces confundido con la flecha de Cupido por manifestar una sintomatología en tantos aspectos igual, aprovechar la debilidad defensiva de las personas abrazadas por Morfeo para intentar inmiscuirse en cuerpo ajeno...
¿Sería concebible usar el servicio de telefonía por medio de una centralita demoniaca, probablemente proporcionada por Movistar, para tratar de contactar con quien les vendió el billete a la zona caliente?.

-"Seré pragmático", pensó. "¿Quienes podrían llamarme con un oculto sino las operadoras u otras personas a quienes poco tengo que contar? ¿Para qué llevo un móvil sin tener a quien llamar ni desear ser llamado por persona alguna, si añado que los auriculares se rompieron y la cámara hace unas fotos que son a ésto lo que Telecinco a cultura o Steve Martin a humor?"

No acababa de terminar de articular su razonamiento cuando el crujir del teléfono en sus fornidas manos anunciaba la súbita despedida del aparato que como ocurre tantas veces entre personas no llegó nunca a convencerle: -"Un cacharro inútil menos, y pensar que hay personas que sienten pasión por eso... pensó".

Ese breve lapso de tiepo derivado de la intempestiva llamada aceleró sobremanera la adopción de una decisión sobre aquella pareja: él no era de quedarse sin saber algo que le atañe e iba de inmediato a ver que...

-!Bienvenidos seais a mis tierras, forasteros! ¿Qué os trae por aquí?
Un breve y casi silencioso intercambio de palabras entre los "visitantes", como tratando de llegar a un acuerdo instantaneo e imposible a juzgar por el contexto de su propia discusión mantenida hasta hace escasos momentos, instó a ella a tomar la palabra tratando de hacer causa común entre ambos...

El pistolero despertó de repente, entre calambres y sudores fríos. Como ya venía siendo habitual en los últimos tiempos, soñaba con personas y con objetos que le eran completamente desconocidos. Por alguna razón que no entendía, estaba seguro de que eran cosas pertenecientes a un pasado lejano y a una civilización ya extinguida.

[FONT=Verdana]Estaba cansado pero sabía que su misión era lo único importante en su vida; lo único que lo mantenía en movimiento, y que evitaba que se dejase morir.



Sumisión: esa palabra que le marca desde que participó en aquella orgía gay-sadomasoquista en la qué le dieron p´al pelo. Fue el hecho de salir de la misma con unos andares propios del mas viejo lobo de mar, a lo que habría que añadir su celebérrima figura lo que extendió esa forma de andar en quienes pretendían emular sus hazañas "pistolísticas", trascendiendo a posteriori de la vida real para hacer su incursión en esas producciones cinematográficas que todos conocemos.
Huelga repetir de nuevo que ésa era la verdadera razón y motivación de su existir y que difícil sería ir de nuevo a otra debido a su injusta condición de prófugo a ojos de la ley, porque él lo único que hacía era adelantar un acontecimiento que todos sabemos inevitable como es la muerte...

¿No es injusto que por anticipar, haciendo previsión con vistas a un futuro que se sabe inexorable al respecto de la muerte, no sólo no le congratulen, sino que para más inri sea declarado prófugo de la justicia lo cual impide su acercamiento a las poblaciones en las que se celebrarían fiestas sadomanso, digo gay-sadomaso ? "¡Una recompensa merecía!", pensaba él.


Victima de la justicia por incurrir en anticipación, cuando es la propia justicia el paradigma del retraso exasperante, la inoperancia, la ilegitimidad moral producida por la variación de las sentencias a lo largo del tiempo o lugar donde se juzgue o la propia injerencia del gobierno de turno en organos que no merece la pena mencionar.

Relegado al ostracismo se hallaba, consolándose en su propia aflicción como quien se tira a aguas profundas atado de pies y manos y sin saber nadar, abocado a una vorágine depresiva preso de la impotencia de la insatisfacción de sus mas primarios instintos, viendo tristemente como sus andares antaño marinos iban poco a poco recobrando esa normalidad perdida e indeseable, ese "gallardía" en su caminar tan emulada ya en esas fechas por todas sus "novias" de oficio y que él, como íntega persona que era, se negaba tajantemente a fingir.

Sacó una vez mas del forro de sus...alforjas ese programa de fiestas y miró casi con desdén el próximo lugar al que se quedaría con las ganas de ir...

-"Forocochia...hmmm, no conozco ese lugar...entrada restringida a quien no tenga invitación...o no tenga lunares en lugares proclives al deseo ajeno...parece interesante, y tengo yo uno de esos en un lugar qué seguro que haría furor...".

Buscó su ubicación en el mapa, que también llevaba en el forro, comprobando que aquello estaba a tiro de piedra, era un lugar ciertamente grande, en crecimiento, y con un sistema de justicia ciertamente peculiar...
"Iré para allá, que ya no aguanto más"...afirmó..
[/FONT/]

Jajaj brutal
  #23  
No Leído 13-jun-2011, 14:50
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Solo como comentario:

Se os ha ocurrido pensar qué pasará cuando la historia no quepa en un mensaje?

Ya de por sí, se hace pesado tener que hacer scroll todo el rato para ver solo el añadido nuevo.

En mi modestisima opinión, la historia deberiais haberla ido escribiendo cada uno en su mensaje poner la estrofa que sigue al alterior y así sucesivamente, cada uno pone lo suyo sin quotear o copiar al anterior. Así se leería de seguido y no sería un coñazo llegar al punto que alguien pone nuevo, bajando de manera absurda sin mirar el resto ya visto...

Pensad en ello

Buen trabajo conjunto...

Nada más...
  #24  
No Leído 13-jun-2011, 15:03
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Originalmente Escrito por ERWAN Ver Mensaje


-"Forocochia...hmmm, no conozco ese lugar...entrada restringida a quien no tenga invitación...o no tenga lunares en lugares proclives al deseo ajeno...parece interesante, y tengo yo uno de esos en un lugar qué seguro que haría furor...".

Buscó su ubicación en el mapa, que también llevaba en el forro, comprobando que aquello estaba a tiro de piedra, era un lugar ciertamente grande, en crecimiento, y con un sistema de justicia ciertamente peculiar...
"Iré para allá, que ya no aguanto más"...afirmó..
[/FONT/]
Buscó la ubicación del lunar en el mapa que guardaba en...el forro?

Qué manera de trollear la historia...
  #25  
No Leído 13-jun-2011, 15:12
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Como comentario 2, este juego no es asi , el maximo de palabras por forero suelen ser 4-5, y la historia suele quedar muchisimo mas simpatica y degenera mucho mas.
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Weke
  #26  
No Leído 13-jun-2011, 15:27
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Tu eres un degenerao, pero tienes razón...
  #27  
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Yo propondría un máximo de 20 palabras.

Por cierto, ¿nadie se ha dado cuenta de cual era el libro que pretendía que plagiáramos en nuestra historia?
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  #28  
No Leído 13-jun-2011, 16:32
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Jajaj brutal
Gracias por comentar, y me alegro de que te guste.
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Originalmente Escrito por maryelcielo Ver Mensaje
Solo como comentario:

Se os ha ocurrido pensar qué pasará cuando la historia no quepa en un mensaje?

Ya de por sí, se hace pesado tener que hacer scroll todo el rato para ver solo el añadido nuevo.

En mi modestisima opinión, la historia deberiais haberla ido escribiendo cada uno en su mensaje poner la estrofa que sigue al alterior y así sucesivamente, cada uno pone lo suyo sin quotear o copiar al anterior. Así se leería de seguido y no sería un coñazo llegar al punto que alguien pone nuevo, bajando de manera absurda sin mirar el resto ya visto...

Pensad en ello

Buen trabajo conjunto...

Nada más...
Me parece una buena idea siempre que no pusieramos en práctica la idea por la que das la razón a Weke. ¿Multitud de post conteniendo unas pocas palabras cada uno? Tú verás.

El aparente absurdo que ves en el tema del lunar y el plano no te lo explico, luego me limito a decir que punto y aparte...

Cita:
Originalmente Escrito por Weke Ver Mensaje
Como comentario 2, este juego no es asi , el maximo de palabras por forero suelen ser 4-5, y la historia suele quedar muchisimo mas simpatica y degenera mucho mas.
Me parece igualmente una buena idea. En la que por cierto no creo que partcipara al verlo en cierto modo como meterla hasta la mitad ...
Para eso no entro, que no voy a poder desarrollar idea alguna.
No obstante se podría abrir uno para ver como va, que nunca vi uno de esos.
  #29  
No Leído 13-jun-2011, 16:33
rafa12345 rafa12345 está desconectado
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Cita:
Originalmente Escrito por Buster Ver Mensaje
Yo propondría un máximo de 20 palabras.

Por cierto, ¿nadie se ha dado cuenta de cual era el libro que pretendía que plagiáramos en nuestra historia?
¿El de Eli?
  #30  
No Leído 13-jun-2011, 19:01
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A ver, un juego es un juego , todos valen. Yo en otro foro participe en1 que solo se ponian 4-5 palabras , y el echo de que cada uno tiene una historia en su cabeza , pero con 4 palabras poco podia exponer, hace que queden unas historias mucho mas extravagantes.

En este se continua una historia que empiez otro , en el que yo vi, no hay forma de sacar una historia coherente pero te ries un rato.
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Weke

 

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